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Review Tom Clancy’s The Division (PS4). Entre el demo y el producto final

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Con la controversias de Watch Dogs y Assasin’s Creed, aun frescas en las mentes de los jugadores ¿Será The Division la nueva IP estrella de Ubisoft, o una iteración más de su fórmula de mundo abierto, potenciada por el hype y demos hermosamente escenificados ?

GAMEPLAY

The Division es un third-person-shooter, con tintes tácticos y aspiraciones de MMO. Como en la mayoría de los juegos de Ubisoft, las tareas que debes completar se limitan a controlar o defender una zona, destruir o adquirir un determinado aparato, o bien reunir pistas o colectibles. Mientras las misiones principales ofrecen cierto grado de profundidad y complejidad – dadas las distintas permutaciones de dichos objetivos y el diseño mismo de las zonas de combate – las misiones secundarias y encuentros aleatorios, se vuelven al poco tiempo insípidos y omisibles.

El combate en The Division, es una experiencia mixta. Por una parte, la dinámica de cubrirse y flanquear durante cada encuentro, resulta sumamente satisfactoria. Los comandos son fáciles de asimilar, al mismo tiempo que el control sobre el personaje y sus animaciones, permiten moverse fluidamente por el mapa. Por el contrario, disparar se vuelve a ratos tedioso. Por diseño, la complejidad de los enemigos no radica en su agresividad, inteligencia o número, sino en la cantidad de balas que estos pueden llegar a absorber. La experiencia de vaciar por completo un cartucho en la cabeza de un tipo sin armadura, de seguro descolocará a cualquiera que haya disparado virtualmente en su vida.

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El sentido de progresión en The Division, está dado por la gestión de puntos de experiencia y la adquisición de mejor equipamiento. El juego cuenta con un conciso pero interesante árbol de habilidades, basado en gadgets high-tech. Entre estos cabe destacar las torretas portátiles y los explosivos radio controlados ¡BOOM! No obstante, no cabe duda que lo que motiva a matar a los mismos enemigos, una y otra vez, es el loot; la posibilidad de que un enemigo deje caer algo nuevo – aunque sólo cuente con stats marginalmente superiores a lo que ya tienes – se superpone a lo tedioso de la  repetición, o bien que tan cómodo te sientas con una determinada pieza de equipo.

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HISTORIA

En The Division, eres uno de los tantos agentes de una célula de defensa de los EEUU, que ha sido activado para hacer frente al caos social que impera en Nueva York. Tu misión será restablecer el orden, tras la proliferación de un virus sumamente contagioso. No, no hay zombies, sino grupos armados (generalmente compuestos por afroamericanos) que no están dispuestos a cumplir la Ley. En este complejo (pero manoseado) escenario, si bien cuentas con una institución a tus espaldas (La División), recursos y órdenes claras, no tienes personalidad, sentido de la moral, ni voz.

Pese a querer ser una especie de MMO, o al menos un RPG de acción, Ubisoft ha “metido las patas” desde un principio. Para comenzar, el juego es sumamente restrictivo a la hora de crear un personaje. Dado que no existe un manipulador de rostros (a lá Fallout 4, GTA V, o MGSV), debes escoger entre un set de rostros predefinidos, separados por razas. Como tampoco hay accesorios de personalización, tales como máscaras o bandanas, de seguro no tardarás en encontrar a tu doppelganger.

Más agravante que la falta de personalización, es el hecho de que tu personaje es mudo. Mientras el puñado de NPC que se pelean el rol de tu mandamás, derrochan actitud – soltando más bromas y diálogos prefabricados que una película de The Avengers – tú permanecerás impávido, sin importar que ocurra en pantalla. Si a esto le sumamos que la única otra interacción que tendrás con el mundo – además de “matar malos”, claro está – es entregarle barritas de cereal a desconocidos, The División carece de toda motivación emocional para seguir su historia. En verdad, Ubisoft necesita revisar su concepto de inmersión.

GRÁFICOS Y DISEÑO

El diseño de personajes es genérico. Tanto tu agente, así como los NPCs y enemigos, responden a un puñado de permutaciones de assets genéricos. Para ser justos, quizás esta percepción derive de la ausencia de carácter en los mismos, más que de la habilidad del equipo que los diseñó.

Algo que es innegable en cuanto a The Division, es la fidelidad a la hora de simular Nueva York y transformarla en una arena de juego… una versión desolada de ella, claro está. Las calles están densamente abarrotadas de escombros, automóviles y vallas, ofreciendo suficiente cobertura para planificar una ofensiva o recuperarse. Sin embargo, la forma en la que han sido posicionados estos elementos, resulta sumamente orgánica, al punto de contar una historia de forma más elocuente que los propios diálogos del juego.

Otro puntos a destacar en The Division, son su iluminación y efectos de partículas, así como la simulación del fuego; fácilmente las mejores de esta generación.

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SONIDO Y ACTUACIONES

Tanto la captura de sonido, como la banda sonora de este juego, son sobresalientes. Si el equipo de desarrollo, se ha preocupado de detalles como el foley de las pisadas en la nieve, o la tela de tu equipo al deslizarte por el capó de un automóvil, no te quepa duda que las armas suenan reales. Por su parte, la música tiene toques de synthpop y sci-fi de los 80’s, integrándose a las mecánicas de juego y añadiendo una capa extra a la ambientación del mismo.

Sin embargo, las actuaciones en The Division se vuelven a ratos molestas. Cada personaje del reparto – desde la  comandante asiática que te tiene para los mandados, hasta la doctora que revela detalles de su vida amorosa cada vez que desarmas una bomba – cuentan con personalidades extremadamente exuberantes. Los diálogos generalmente terminan en un comentario mordaz o una broma fácil, por lo que entre tanto “cabrón y cabrona”, es fácil perder el interés y seguir al siguiente objetivo.

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VALOR

En frío, The Division entrega una buena cantidad de contenido al jugador. Hay misiones principales bien armadas, así como side missions y encuentros aleatorios genéricos, para aquellos que les gusten nivelarse al máximo. Sin embargo, el juego carece de una columna – llámese innovación en el gameplay, o bien una narrativa atrapante – que anime a jugarlo, por algo más que la sed de loot o experiencia.

Para ser justo, la experiencia de juego mejora significativamente cuando tienes al menos un compañero en tu escuadra. Por una parte, el mundo abierto ya no se siente tan vacío y poco interesante, o bien, las bromas que puedas hacer con tus amigos al limpiar un enclave, fácilmente pueden silenciar las transmisiones de los molestos personajes. Asimismo, jugar acompañado te permite sacar el máximo provecho al gameplay táctico que ofrece este juego, así como a su sistema de dificultad variable, ya sea en las misiones principales y en la Zona Oscura.

Aunque el modo PVP de The Division (The Dark Zone) no resulta tan estimulante ni competitivo como el de otros juegos,  sí agrega un nivel de innovación valorable. La incertidumbre de si los jugadores que comparten el mapa, te ayudaran a extraer lo que has encontrado, te dispararán en el acto, o mejor aún, te seguirán la corriente sólo para apuñalarte por la espalda, es una mecánica que me encantaría ver en otros juegos.

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LO BUENO

  • Fluido sistema de cobertura.
  • Habilidades y perks interesantes.
  • Hermosos escenarios y excelente uso de la iluminación y partículas.
  • Rica banda sonora.
  • El juego incentiva el co-op.
  • Introduce buenas mecánicas en su PVP.

LO MALO

  • Es sumamente difícil vincularse con la narrativa del juego.
  • La dificultad de los enemigos recae en la cantidad de cargadores que aguantan.
  • Tu personaje carece de toda personalidad.
  • El incentivo para jugar se reduce al loot.
  • Los personajes secundarios llegan a ser molestos.
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Puntaje

3.5 de 5

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