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Review. The Order 1886 PS4. “UN HÍBRIDO CASI ABOMINABLE”

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Por estos días, es prácticamente imposible toparse con un juego “de la nada” y mantenerse al margen del hype que los desarrolladores y nosotros mismos, los jugadores, generamos en los medios. Desde su presentación en el E3 2014, The Order 1886 me dejó embobado con un impecable estilo visual y oscura atmosfera que prometía un rico universo narrativo. Por lo mismo, decidí someterme a un “claustro” e ignorar cualquier información sobre este título hasta no tenerlo en mis manos, para así disfrutar todo lo que esta nueva IP tendría para ofrecer ¿Es The Order 1886 la puerta de entrada a la nueva generación o un golpe bajo a nuestras expectativas?

HISTORIA

En medio de la Revolución Industrial, la humanidad se encuentra en guerra hace siglos. No se trata de un conflicto entre imperios (al parecer) sino contra una raza de híbridos – licántropos y vampiros – que no sólo cuentan con habilidades supernaturales, sino que se han infiltrado en las más altas esferas del poder político y económico. La Orden, un grupo de Caballeros cuyos origines se  remontan a los tiempos del Rey Arturo , es la vanguardia de la humanidad para combatir dicha amenaza, ayudándose del ingenio y creaciones de las mentes más brillantes del siglo XIX.  Todos estos elementos – lo sobrenatural, la historia, la tecnología y las conspiraciones – convergen en un rico escenario, haciendo de esta Inglaterra alternativa, un lugar que atrapa desde el momento  que se revela a nuestros ojos.

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En lo que respecta a su guión, The Order 1886 ofrece una estructura clásica y los giros esperables en un videojuego. Ahora, si bien el núcleo argumentativo no es nuevo, este juego sobresale en el modo en cómo se desenvuelve para el espectador. En lugar de caer en interminables páginas de texto o conversaciones maqueteadas entre los personajes con el fin de  cimentar la historia y el mundo donde ésta se desenvuelve, los escritores de Ready at Dawn han incorporado pequeños pero significativos guiños al lore dentro de los diálogos. De este modo, las conversaciones se sienten orgánicas y relevantes en todo momento, al punto de que incluso las relaciones afectivas entre los personajes son introducidas gracias a una prolija selección de frases y elocuciones.

Con todo, The Order 1886 nos deja una extraña sensación de haber llegado tarde a una fiesta. Tanto el conflicto principal como los personajes se hallan bien desarrollados aun desde el primer capítulo, de modo que el juego se siente como una segunda parte a medio cocinar, lo cual – al menos a mí parecer – se confirma una vez alcanzado el epílogo.

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GAMEPLAY

A primera vista, The Order 1886 pareciese basarse en un sistema de combate en tercera persona. En primer lugar, los escenarios cuentan con numerosos puntos de cobertura que permiten el avance táctico a través de los tiroteos, pudiendo flanquear a los enemigos o sacar provecho a los barriles explosivos para así reducir sus números rápidamente.  En segundo lugar, el juego cuenta con un variado arsenal, compuesto por armas tradicionales con un fuerte énfasis en la pólvora, así como por armas experimentales influenciadas por el Steampunk que no sólo se ven fuera de lo común, sino que cuentan con propiedades destructivas adicionales;  sin importar que utilices el tradicional trabuco, la adictiva metralleta de magnesio M86, o cualquiera de las armas de mano, cada disparo resulta sumamente satisfactorio.

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Con todo, el combate en sí sufre de algunas falencias. Desde el punto de visto técnico, por ejemplo, el movimiento entre coberturas no es tan fluido como en Gears of War, pues te obliga a “despegarte” manualmente de una superficie para buscar resguardo en otra, todo lo cual se presta para recibir daño innecesario o truncar un avance limpio por el campo de batalla. Por otro lado, desde el punto de vista del diseño, The Order 1886 sufre de un combate basado en la cantidad de enemigos en lugar de la letalidad de los mismos, tornando algunos encuentros innecesariamente repetitivos.  Asimismo, este  juego pudo haber sacado mucho más provecho a los miembros de la escuadra, ya fuese al otorgarles roles determinados (tirador, ingeniero, soporte, etc), mejor IA o mayor participación, ya que pese a que están a tu lado, te sientes solo en medio del caos.

Sí, a primera vista la última exclusiva de Sony pareciese ser un shooter en tercera persona, pero en realidad se trata de una experiencia cinematográfica interactiva, que se acerca a títulos como Heavy Rain o Beyond Two Souls, los cuales están dominados por una interacción simplificada y semiautomática. Por consiguiente, The Order 1866 cuenta con incontables quick time events (QTE) que hacen posible una impecable fluidez visual entre lo que tradicionalmente entendemos como gameplay y momentos cinematográficos de primer nivel, pero con el costo de colocar al jugador en un rol semi pasivo durante secuencias que perfectamente podrían resolverse  de la forma tradicional.  Esto queda de manifiesto en las secuencias de sigilo, por ejemplo, en las que los enemigos siguen una ronda predefinida y en caso de ser detectado – por no apretar un botón en el momento preciso –  pierdes automáticamente y debes reiniciar desde el último punto de control.  Más agravante aun son los encuentros contra los licántropos, quienes sirven de “jefes” dentro del juego; en lugar de sentirse como batallas de vida o muerte, su cruda simplificación mediante QTE, las transforman en secuencias dignas de un password o, en el mejor de los casos, un aburrido encuentro de Dance Dance Revolution contra un hombre lobo.

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DISEÑO

Aun si aceptamos el hecho de que The Order 1886 no es un shooter en el sentido tradicional, su mayor falencia es el monótono ritmo que rige las primeras horas de juego, aun para un titulo basado en una narrativa lineal. Las secciones de combate están muy apartadas entre sí y – muchas veces – lo que separa una cutscene interactiva de la siguiente son largas o pequeñas caminatas entre edificios victorianos, que poco aportan al desarrollo de la trama o la generación de suspenso.  Afortunadamente, la segunda mitad del juego ofrece mejores secuencias de acción, tanto a nivel de disparo como de QTE.

Otro punto negro en el diseño de Ready at Dawn, es la escasa rejugabilidad que tiene este título. Además de no haber considerado un modo multiplayer – cuya pertinencia bien podría discutirse dada su historia – los desarrolladores no han considerados colectibles, side missions o finales alternativos.  Es más, aun los bonus asociados a las preventas no incluyen misiones, sino simples skins y un par de armas extras.

El potencial de The Order 1886 queda de manifiesto desde los primeros segundos de juego, pero paulatinamente las buenas ideas que le componen se diluyen por no estar vinculadas directamente a la participación del jugador ¿Por qué si las armas son geniales, no hay más peleas para ocuparlas? ¿Para qué restarle ferocidad a los licántropos, simplificando al máximo las peleas contra ellos? ¿Por qué demonios, me colocan sobre un zeppelin a cientos de metros de altura si todo lo que deberé hacer es bajar por una cuerda, en lugar de crear una situación de riesgo que justifique tamaña locación? El juego en sí mismo genera expectativas y la mayoría de las veces, no cumple.

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GRÁFICOS

The Order 1886 es simplemente hermoso, al punto de que debería ser el nuevo estándar para evaluar los juegos AAA que habrán de venir. No se trata sólo de un poderoso motor grafico o la optimización del hardware de la PS4, sino de una impecable dirección de arte, la cual ha considerado y resuelto hasta el último detalle. La piel y expresiones de los personajes quitan el aliento, mientras que gracias a las textura de la ropa, las superficies, los efectos de iluminación y partícula, se genera una visual que rivaliza con un gran producción hollywoodense. Tal es la maestría del equipo de arte de Ready at Dawn,  que aquello que no se ve real, es sencillamente porque ha sido pensado para resaltar aun más la estética steampunk del juego. Para todos los que querían saber cómo luce la nueva generación, aquí tienen la respuesta.

Con todo, hay unos pequeñísimos” peros”. En primer lugar, nuestro protagonista no se refleja en los espejos y dado que lo vemos deambular por las calles de Londres durante el día, queda claro que no es un vampiro. Segundo, a veces los filtros que utiliza el juego se buggean cuando uno recibe daño, sobrecargando el tinte de la imagen.

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SONIDO.

Contrario a lo que se ha comentado en la Red, The Order 1886 sí soporta sonido sorround, sólo que por algún bug, esta modalidad no es seleccionable desde el menú de juego, sino que es autodetectada por el dispositivo de sonido que se está utilizando. La captura de sonido es impecable, en especial las explosiones, que suenen secas como en la vida real. No obstante, pareciese ser que una capa de la mezcla de sonido no carga apropiadamente, ya que aun si alguno de tus compañeros dispara a tu lado, el sonido se reproduce como si la distancia entre ambos fuera mucho mayor.

El trabajo de doblaje es magistral, ya que los actores no sólo logran comunicar apropiadamente la intención e intensidad de los diálogos, sino que además la personalidad de los personajes. Mención especial merecen Steve West (Sir Galahad) y Alice Coulthard (Lady Igraine) que pese a no tener experiencia doblando videojuegos, logran transmitir una gran emotividad a sus líneas… a la inglesa, claro.

La banda sonora del juego calza perfecto con el lúgubre escenario que es la Inglaterra victoriana. Las cuerdas irrumpen cada vez que te encuentras en una situación de peligro, o bien orquestan las numerosas cutscenes de las que se vale este título. 

VEREDICTO.

Me resulta sumamente irónico que en el juego, Sir Galahad y los demás Caballeros de la Orden estén en una violenta cruzada contra los licántropos y otros monstruos híbridos, pues ese es precisamente el problema con The Order 1886;  el juego en sí, es un híbrido entre dos géneros que no compatibilizan del todo. Para quienes esperaban un combate intenso a lo Gears of War, sin duda recibirán una dolorosa cachetada, pues su ritmo es propio de juegos como Beyond Two Souls y The Walking Dead, títulos que ciertamente son más de nicho que un TPS. Si te gustan las películas interactivas, de seguro The Order 1886 traerá algo nuevo a tu plato; si no, quizás quieras esperar a que este título baje de precio. A fin de cuentas, todo depende de las malditas expectativas.

Ready at Dawn ha creado un monstruo. El potencial de producción de esta nueva IP es innegable, pero su capacidad de satisfacer a las masas no ha quedado del todo resuelta con este juego. Las preventas de The Order 1886 le han dado una nueva oportunidad al equipo californiano, así que es de esperar que ahora sí fluya la sangre desde sus cabezas a nuestros pulgares. 

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LO BUENO.

  • Asombrosos gráficos y un alto valor de producción.
  • Rica atmosfera y mundo.
  • Una historia simple, pero bien contada, prescindiendo de tomos de texto o diálogos prefabricados.
  • Satisfactorio y variado arsenal.
  • Excelentes actuaciones.

LO MALO.

  • Monótono ritmo que afecta la primera mitad de la narrativa y el gameplay.
  • Abuso de quick time events, que le quitan relevancia y diversión a secuencias completas dentro del juego.
  • Durante el juego se generan expectativas que no se cumplen.
  • Pobre valor de rejugabilidad.
  • Predominancia de la cantidad de los enemigos, por sobre su letalidad dentro del combate.
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